REGIONES CULTURALES DE MESOAMERICA HORIZONES CULTURALES.
Olmeca: Los olmecas (de olman “habitante de la tierra del hule”) fue- ron los primeros en desarrollar una sociedad jerarquizada en Mesoamérica. Su periodo de mayor esplendor ocurrió en el Preclásico medio en el Golfo de México (1200-400 a.C.), al sur de Veracruz y norte de Tabasco. Sus centros cívico-religiosos más importantes fue- ron La Venta, Laguna de los Cerros, Potrero Nuevo, Las Li- mas, Tres Zapotes y San Loren- zo.
Se ha propuesto que sus antepasados procedían de Sudamérica; es posible que hayan penetrado en Mesoamérica por la costa del Pacífico, entre Guatemala y Chiapas en varias etapas de migración. Su forma de gobierno fue teocrática, por lo cual no queda duda de que la religión fuera muy importante, al menos así lo demuestran las expresiones artísticas en estelas conmemorativas, altares, cabezas colosales y las esculturas de seres míticos que presentan símbolos asociados a sus creencias religiosas. Los sacerdotes se encargaban de dirigir los centros ceremoniales, recaudar los tributos y presidir los rituales para propiciar las lluvias. En la cúspide de su organización social se encontraban los sacerdotes y guerreros, luego seguían los comerciantes, arquitectos, lapidarios, alfareros, escultores, cazadores y agricultores. Los olmecas produjeron con singular maestría esculturas sobre rocas como el basalto, la andesita y el pedernal. De igual forma destacaron en la lapidaria trabajando el jade, el ónix, la turquesa, el alabastro y la obsidiana, materiales que usaron para producir máscaras, brazaletes, vasijas y figurillas que destinaban a los diversos rituales. Asimismo, desarrollaron una serie de manifestaciones artísticas y conocimientos astronómicos asociados a su religión que tenía al jaguar como animal sagrado, el cual representaba a la Tierra y el inframundo. En general, podemos decir que el arte olmeca se difundió en el res- to de Mesoamérica gracias al comercio, esta actividad les facilitó el acceso a otros territorios, logrando con ello ampliar su influencia cultural y su poder hasta Centroamérica. Chalcatzingo en Morelos y Teopantecuanitlán en el estado de Guerrero, son un ejemplo de la expansión política y cultural de este pueblo. Su decadencia se registró en el 400 a.C. La desaparición de sus núcleos políticos se debió a presiones políticas internas y externas. También se ha propuesto que una catástrofe ecológica pudo afectar los lazos de cohesión de la sociedad olmeca.
Zapotecas: Los zapotecas se establecieron en Oaxaca, allí fundaron un centro ceremonial en la cima de una loma de difícil acceso que hoy conocemos como Monte Albán. Entre el 500 y 200 a.C., Monte Albán empezó a concentrar a un importante número de población que construyó sus viviendas sobre terrazas que se usaron para aprovechar las laderas del cerro. Al mismo tiempo se erigieron los templos de piedra sobre basamentos piramidales y se levantaron varias estelas que represen- tan a personajes en posiciones rituales conocidas como danzantes.10 Su máximo desarrollo cultural lo alcanzaron en el Clásico (200- 650 d.C.), tiempo en que Monte Albán se convirtió en la sede política de una confederación de ciudades, entre las que se encontraban Huijazoo, Dainzú, Lambityeco y Yagul. La ciudad llegó a tener una población de 30 000 personas habitando en sus alrededores. Fue la época en que los zapotecas mantuvieron un estrecho con- tacto con Teotihuacán y el área maya. La organización social de los zapotecas era muy similar a la de sus vecinos; por un lado estaba el grupo dirigente, integrado por los sacerdotes y militares, luego seguían los comerciantes, trabajadores especializados y agricultores. Su gobierno también era teocrático.
La religión zapoteca también era politeísta y abundaban las deidades asociadas a los fenómenos naturales como Cocijo, dios de la lluvia o rayo; Nohuichana, diosa de la fertilidad; Capijcha, dios del sol, Cozana y Xonaxi, dioses creadores y Caqui Xee, principio creador de la energía universal. Los zapotecos, junto a los ol- mecas, crearon las manifestaciones más antiguas de la escritura en Mesoamérica. Usaron los calendarios civil y religioso. Respecto al arte, el rasgo arquitectónico característico es el tablero de doble escapulario que hizo su aparición en el Clásico; además se incrementó la producción cerámica y la elaboración de urnas funerarias con representaciones de sus dioses y animales sagrados. La construcción de tumbas es otro rasgo característico de este pueblo. Por último, el abandono de Monte Albán en el 750 d.C., marcó el declive de los zapotecas, y aunque sus habitantes se trasladaron a otros sitios como Jaileza y Lambityeco, ya no pudieron recobrar su anterior situación de dominio.
Mayas: Los pueblos conocidos como mayas se distribuyeron en un entorno geográfico que hoy forma parte de Campeche, Chiapas, Quin- tana Roo, Tabasco y Yucatán; en Guatemala, los departamentos del Petén, Alta Verapaz e Izabal, además de las porciones norte de Huehuetenango y Quiché; Belice en su totalidad y San Pedro Sula en Honduras. Debido a la complejidad que planteaba su estudio y conforme a sus diferencias culturales, fue necesario hablar de los mayas del Clásico y los mayas del Posclásico. Los mayas del Clásico se extendieron desde Comalcalco en Tabasco, pasando por Comitán en Chiapas hasta el valle que for- man las cuencas del Motagua y Ulúa en Honduras, donde se encuentran los sitios de Quiriguá y Copán. Este territorio comprende ecosistemas variados, que fueron agrupados en una re- gión fisiográfica conocida como Tierras Bajas. La zona abarca la cuenca del Usumacinta, que está formada por porciones de Chia- pas, Tabasco, Guatemala, Belice y Honduras. En este entorno los mayas crearon una cultura única que se refleja en la arquitectura con el empleo de la bóveda y el arco maya, desarrollo de escritura jeroglífica, construcción de estelas, observaciones astronómicas y un riguroso registro del tiempo que sirvió para llevar la cuenta en dos calendarios: el ritual de 260 días y el civil o solar, de 360 días. Además, no olvidemos el concepto del cero y la numeración vigesimal, así como la elaboración de una amplia variedad de cerámica policromada y de pasta fina. Al igual que las demás sociedades mesoamericanas, su economía dependía principalmente de la agricultura; cultivaban maíz, cacao, frijol, tomate, calabaza, algodón y aguacate. Además, completaban su dieta mediante la caza, pesca y recolección. La organización social estaba jerarquizada, la componían los sacerdotes, nobles,
militares, comerciantes, arquitectos, trabajadores especializados y agricultores. Su gobierno era teocrático y estaba apoyado por los militares. La religión era politeísta, los dioses más importantes eran HunabKu, el dios supremo, Itzamná, era el dios de la sabiduría; Chaac, dios de la lluvia, Huracán, dios del rayo y del trueno, e Ixchel, diosa de la medicina, tejido, parto y las inundaciones.11 En la arquitectura surgieron diferencias estilísticas, aunque bajo una tradición común. En terrenos accidentados, como el Petén o la Cuenca del Usumacinta, se aprovechó el relieve natural, adaptando la topografía con la finalidad de enfatizar las construcciones. En terrenos planos, como Comalcalco o Pomona esto se logró mediante la construcción de plataformas. Los edificios generalmente eran de planta rectangular y los muros de roca caliza, en cuyo interior se efectuaban las funciones administrativas y de culto. Encima de los templos se colocaban unas losas rectangulares o cornisas para cerrar el techo en forma de bóveda. Ésta consiste en lajas que sobresalen de cada hilada a partir de la cornisa de los muros opuestos, proyectándose al centro del claro y logrando así una reducción paulatina, hasta permitir el cerramiento. Sobre el techo del edificio se colocaban las cresterías, consistentes en un par de muros cuya altura por lo menos era similar a la alcanzada por los dos primeros cuerpos. Generalmente se aprovechaban las azoteas para colocar esta ornamentación, elaborada a base de estucos modelados, como los que se encuentran en El Palacio de Palenque o el Edificio 33 de Yaxchilán. A partir de sus peculiaridades estilísticas se propuso una clasificación de las variantes arquitectónicas mayas.
Teotihuacanos: una ficha técnica sobre los mayas donde señalen la subárea y horizonte en que se desarrollaron, anoten los rasgos culturales que los distinguen y dibujen una de sus manifestaciones culturales más conocidas. Los teotihuacanos Los teotihuacanos se establecieron en el estado de México desde el Preclásico Superior (400-200 a.C.). En efecto, se tiene registro que desde esa época ya existían núcleos aldeanos en la región que se fusionaron con grupos provenientes de Cuicuilco para fundar lo que sería la metrópoli más grande del altiplano central durante el Clásico. Su inicio se registra en el 200 a.C. y su derrumbe en el 650 d.C. No se tiene conocimiento del nombre que sus teotihuacanos daban a su ciudad, fueron los mexicas quienes denominaron a la ciudad Teotihuacán, vocablo que significa ciudad de los dioses, ad- mirados por la monumentalidad de sus edificios, a pesar de encontrarse en ruinas. Los teotihuacanos tenían un régimen teocrático a cargo de los sacerdotes y guerreros. La sociedad estaba compuesta por los grupos de élite, entre los que se encontraban sus gobernantes y los comerciantes, el resto de la sociedad estaba integrada por la gente que se dedicaba a actividades propias de la construcción, trabajo especializado, caza, pesca y agricultura. Su religión era politeísta, los dioses más importantes de su panteón eran Quetzalcóatl, Chalchiuhtlicue, Tláloc y Huehuetéotl. Teotihuacán fue un asentamiento muy bien planificado, el eje principal de la ciudad era la Calzada de los Muertos, sobre la que edificaron los templos más grandes de Mesoamérica: la Pirámide del Sol, construida sobre un antiguo manantial cuya base mide alrededor de 225 m de base y tiene una altura de 65 m. Por las evidencias ar- queológicas se ha descubierto que el basamento estaba coronado por un templo de unos 10 m de altura.
La pirámide de la Luna localizada al final de la Calzada de los Muer- tos es de menores dimensiones; sin embargo, a simple vista parece tener la misma altura que la del Sol, esto debido a la elevación que tiene el terreno donde se construyó. Al pie de la Pirámide de la Luna, justo donde termina la Calzada de los Muertos, se encuentra la Plaza de la Luna, en la que se localizan varios basamentos y el palacio del
Quetzalpapálotl, uno de los edificios más bellos del lugar, reconstruido casi en su totalidad entre las décadas de 1940 y 1950. Otras construcciones importantes de Teotihuacán son el conjunto de la Ciudadela, donde se localiza la Pirámide de Quetzalcóatl, decorada con bellas esculturas y bajorrelieves de serpientes-jaguar empluma- das, mascarones de Tláloc, dios de la lluvia y numerosas representaciones de objetos marinos como conchas y caracoles. Estas construcciones se caracterizan por el uso del talud-tablero y los patios hundidos estilos arquitectónicos que fueron adoptados por las sociedades posteriores. En la parte central de la ciudad se ubicaron los edificios destinados al culto, después se encontraban las zonas residenciales de Tetitla y Tepantitla; posteriormente estaban los barrios de los trabajadores especializados: arquitectos, lapidarios, escultores y alfareros. Al último se encontraban las viviendas de los agricultores. Los teotihuacanos produjeron bellas esculturas, como la que re- presenta a Chalchiuhtlicue, diosa del agua que corre; hermosos objetos de barro y piedra como figurillas humanas, símbolos, más- caras e incensarios funerarios. También destacaron como pintores, dejando muestras de este arte en algunos edificios, entre las que destaca el mural del Tlalocan o paraíso de Tláloc en Tetitla.
Toltecas: La cultura tolteca perteneció a una de las distintas poblaciones precolombinas mesoamericanas, específicamente al pueblo náhuatl que ocupó el norte del altiplano mexicano durante los siglos X al XII.Los toltecas fueron inicialmente un pueblo nómada. Iniciaron su peregrinación dejando atrás un sitio llamado Huehuetlapallan o “Vieja tierra roja”, y erraron durante casi 104 años hasta asentarse en el territorio hoy perteneciente a los estados mexicanos de Zacatecas, Hidalgo y parte de Jalisco. Las fronteras de su imperio fueron extensas, y su influencia se extendió hasta el sureste de la península de Yucatán, y fueron influyentes de cara a las otras culturas de la época, como los mayas, según se evidencia por la arquitectura y representaciones toltecas presentes en Chichen Itzá.
Como se ha dicho, los toltecas obedecían a una monarquía de corte militarista, que imponía una sociedad de castas: la guerrera en primer término junto con los funcionarios, sacerdotes y jerarcas, encargados de la conducción, del calendario y de las funciones rituales. Luego la clase servil, integrada por los trabajadores agrícolas, artesanos, alfareros, carpinteros, hilanderos, pintores, lapidarios y albañiles, etc. Finalmente estaban los esclavos, a menudo capturados de otras culturas vecinas. La economía tolteca se sostenía en la agricultura, a partir del cultivo de amplios campos irrigados por un sistema complejo de canales, en donde se daba el maíz, los frijoles y el amaranto. También el trabajo de metales, piedras y un vasto sistema de recolección de tributos.El resto de la materia prima podía obtenerse mediante el comercio o la guerra con otras culturas vecinas.
Huastecos: Los huastecos se establecieron en el Golfo de México desde el Clásico (200 d.C.) en el norte de Veracruz y sur de Tamaulipas has- ta San Luis Potosí, Hidalgo y la Sierra Gorda de Querétaro. En esta zona fundaron sus centros político-religiosos; los edificios fueron construidos en torno a plazas, que eran ocupadas como centros de reunión y vivienda para el grupo dirigente, sus familias, servidores y artesanos especializados, mientras que los agricultores habitaban en los alrededores formando núcleos aldeanos. Durante el Clásico, los huastecos mostraron cierto distanciamiento respecto a sus vecinos mesoamericanos, pero en el Posclásico, el intercambio cultural y las relaciones comerciales adquirieron mayor relevancia, hecho que puede demostrarse en el arte, ya que su escultura refleja un acercamiento con los estilos del centro de Veracruz. De todas formas, fue una sociedad que se desarrolló de acuerdo con sus propias pautas y dinámica social. En el Posclásico tardío (1200-1521 d.C.), perfeccionaron sus instituciones polí- ticas y económicas debido al incremento de la producción agrícola y al intercambio comercial. La repercusión de dichas actividades se reflejó en el crecimiento de sus centros urbanos, que llegaron a controlar extensos territorios. Tamuín en San Luis Potosí, Huejutla en Hidalgo, Tizicoac en Puebla, Tancama en Querétaro, y Tuxpan, Temapache y Pánuco en Veracruz son algunas de las localidades huastecas. Estos sitios tuvieron una compleja organización política, económica, social y religiosa.18 Se dedicaron principalmente a la agricultura y sobresalieron en la elaboración de cerámica, en la que representaron formas de la naturaleza y pintaron sus vasijas con colores crema, negro y guinda. También destacan en la escultura en barro y piedra, en la que es posible identificar a sus dioses Quetzalcóatl, Xipe, Tláloc, Chicomecóatl, Tlahuizcalpantecuhtli, Mixcóatl, Ome Tochtli, Tlazoltéotl y Ehécatl.
Sobre su religión, durante el Clásico, rindieron culto a la fertilidad, a la que representaban con mujeres cuyas manos descansaban sobre el vientre o con las caderas y senos prominentes; así como ancianos con bastón plantador. Ligado a las prácticas religiosas, adoptaron el ritual de juego de pelota con anillos, además se consolidó el ritual del volador, en honor al sol.
Mixtecos: Los mixtecos se establecieron en Oaxaca en el Horizonte Posclásico. Fundaron la ciudad de Tilantongo y llegaron a dominar la región. Como parte de su política expansionista, a la cabeza de cada provincia designaban a una ciudad como centro administrativo, por lo regular era la que destacaba sobre las demás, ya fuera porque había logrado dominar a sus vecinos, por sus acciones militares,
tener mayor prestigio en el linaje de sus gobernantes, ser un importante centro religioso o simplemente por su riqueza. Las ciudades más importantes de los mixtecas fueron: Mitla, Tilantongo y Zaachila. De ellas, Mitla destaca por el uso de grecas en la decoración de sus edificios. Los mixtecos no sólo fueron excelentes arquitectos, también produjeron bellas esculturas en cris- tal de roca, jade y turquesa. Del mismo modo, se distinguieron por la elaboración de códices, pero sobre todo fueron hábiles orfebres, trabajaron el oro y la plata con singular maestría. Sobre su organización social es posible distinguir dos grupos: el de la élite, formado por la nobleza y comerciantes, a la que pertenecían sus gobernantes, y el pueblo. Los centros urbanos eran gobernados por un cacique, escogido de entre la nobleza. Éste era asistido en sus funciones por un grupo de principales miembros de la élite, mientras que el pueblo se dedicaba a la agricultura y al trabajo especializado (escultores, lapidarios, orfebres, agricultores) y cuando era necesario, a la guerra.19
La religión de los mixtecos incluía en su mayoría a deidades vincu- ladas con la naturaleza: Quetzalcóatl, Hituayuta, dios de la regeneración; Yoxoloyua, dios de los mercaderes; Cohuy, dios del maíz y Quahue, dios de los cazadores. Además, cada señorío mixteco tenía un dios tutelar al que le rendían un culto especial, llegando a practicarse los sacrificios humanos.
Totonacos: Los totonacas se establecieron en el Golfo de México desde el Preclásico, pero alcanzaron su apogeo en el Posclásico temprano (900-1200 d.C.). El señorío fue la base de su organización políti- ca, el gobernante era asistido por miembros de la nobleza. En su organización social, los sacerdotes ocupaban un lugar destacado, pues no solamente se encargaban del culto a sus dioses (Xipe To- tec, Quetzalcóatl, Tlazoltéotl y Mictlantecuhtli), sino también de elaborar los códices, hacer observaciones astronómicas y llevar el cómputo del tiempo con el uso de los calendarios. Asimismo, ofi- ciaban las ceremonias, las fiestas y los sacrificios humanos. Luego seguían los guerreros, comerciantes y el pueblo, conformado porlos artesanos especializados y agricultores. Los centros totonacas más importantes eran Cempoala, Misantla y Zacatlán. La economía de los totonacas se basaba principalmente en la agri- cultura. El uso de sistemas de riego aumentó considerablemente la producción, sobre todo en lo que se refiere al cultivo del algodón. Los tejidos hechos en la zona con esa fibra eran codiciados, como también lo fue la cerámica que se elaboraba en Quiahuiztlán e Isla de Sacrificios. Las ciudades estaban bien planeadas y organizadas. Por ejemplo, en Cempoala, la lluvia se captaba directamente de los techos y se almace- naba en pilas, luego se conducía hasta los templos y casas por medio de acueductos y caños hechos de mampostería. Estas obras nos dan una idea aproximada de los logros totonacas a la llegada de los españoles.
Purépechas: En el estado de Michoacán, durante el Posclásico se establecieron los purépechas o tarascos. Era una sociedad militarista que al am- pliar sus dominios a los demás pueblos, lograron que estos últimos les rindieran tributo. Estaban situados en la región de Zacapu y en los alrededores del lago de Pátzcuaro. Ahí se encontraban sus tres ciudades más importantes: Tzintzuntzán, Ihuatzio y Pátzcuaro. Su organización social estaba conformada por nobles (sacerdotes, mi- litares), comerciantes, arquitectos, orfebres, escultores, alfareros, cazadores y agricultores. El señorío era la base de su organización política, con el cazonci al frente del gobierno. Los motivos que impulsaron a los
purépechas a la conquista y sometimiento de otros pueblos fueron varios, entre ellos pode- mos citar la obtención de nuevos súbditos que rindieran culto a dioses como Curicaueri, Xataranga, Thares Upeme, Chupi- Tiripeme y Uitzimengari; que sirvieran al cazonci y a sus ejér- citos; la necesidad de esclavos para el sacrificio y para el trabajo de las tierras de su señor; la obtención de productos mediante tributo que no existían en la zona como sal, cobre, oro, plata, obsidiana, algodón, cacao, mantas, pieles y miel; o de servicio en el ejército para la guerra y la construcción de fortificaciones, todo esto encaminado a aumentar el control territorial e inhibir a sus enemigos.20 La arquitectura purépecha se caracterizó por la construcción de yácatas, cuerpos piramidales formados con lajas, unidas entre sí con barro, revestidas con tezontle. Sobre los basamentos se edifica- ron adoratorios hechos de madera con techos de palma. La forma más común de dichos monumentos era a manera de T mayúscula. No debemos olvidar que fueron excelentes artistas, su cerámica zoomorfa es inconfundible, sus trabajos en piedra, laca sobre madera, arte plumaria y la orfebrería son una muestra de su gran habilidad.
Mexicas: Los mexicas se instalaron en el altiplano central durante el Pos- clásico tardío. Según sus crónicas, procedían de un lugar llamado Aztlán. Mucho se ha discutido sobre la exacta ubicación de este lugar, aunque no ha sido identificado plenamente.21
En sus crónicas se menciona que salieron de ese lugar e iniciaron una larga peregrinación, hasta que arribaron a la cuenca de México. Luego de varias penurias y contratiempos, bajo la indicación de su dios Huitzilopochtli, se instalaron en un islote del lago de Texcoco, propiedad de los tecpanecas de Azcapotzalco, cuyo gobernante Tezozómoc los hizo tributarios. Es más probable que los mexicas fue- ran un grupo chichimeca que se mantuvo errante por varios años en el centro norte y Altiplano central, hasta que por fin, en 1325 fundaron la ciudad de México-Tenochtitlan.
Al principio aceptaron el tributo impuesto por los tecpanecas, pero con el paso del tiempo y en la medida que su poder crecía, se rebelaron y consiguieron derrotarlos con ayuda de Texcoco y Tlacopan. A partir de ese momento, los tres pueblos conformaron la Triple Alianza para defenderse de cualquier enemigo común. En poco más de un siglo se convirtieron en el señorío más poderoso del Anáhuac (Valle de México). Después de asegurar el control político de la Triple Alianza, se lanzaron a la conquista de los demás pueblos que habitaban el altiplano central, Oaxaca y el Golfo de México, haciéndolos tributarios suyos. Sin embargo, los tlaxcaltecas y purépechas les opusieron resistencia, a tal grado que los mexicas se conformaron únicamente con hostigarlos mediante las denominadas guerras floridas, que tenían la finalidad de procurarse prisioneros para el sacrificio.















